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30 abril 2007

El Perú está loco, loco, loco (Una travesura de Mario Poggi? Un psicosocial? Ya uno no sabe qué creer)

Sin duda, el chisme del fin de semana. El viernes en el programa de Magaly salió un tal Felipe Vargas de 23 años que dijo ser un hijo no reconocido de Jaime Bayly con una empleada doméstica en la casa de sus padres. Es más, el chico reclamaba a Jaime que lo reconociera e incluso pidió que si alguna vez se veían que le diera un abrazo.

Haciendo cálculos, si el chico dice tener 23 y Bayly tiene 41 años entonces lo habría concebido más o menos a los 17 años, edad suficiente no solo para dejar embarazada a una mujer, como también como para tener las hormonas suficientemente revueltas como para excitarse y querer tirarse a la empleada, y en fin, siendo Jaime Bayly, no me habría sorprendido. Lo que no cuadra es que hayan pasado 23 años para revelarse esta verdad, que el supuesto hijo no haya buscado una entrevista privada o en todo caso, no se... no me daba muy buena espina. La noticia salió en todos los diarios chicha. El blanco era perfecto, todo el mundo desconfía de Bayly por ser precisamente el niño malo de la TV.

En fin, Bayly invitó a Felipe Vargas a su programa para conseguir su testimonio. Una payasada. Nos hizo reir a todos. Sucede que Felipe no se llamaba así, sino Pedro Del Río y que no tenía 23 sino 32, ah... desempleado y con ganas de trabajar en la TV. Contó que desde chico le habían dicho que era igualito a Bayly, que facil hasta podía ser su hijo. Sucede que ese viernes, paseándose por el Parque Kennedy, se cruzó con Mario Poggi quien le dijo que era igualito a Bayly y le metió letra. Entre locura y media, una conversa que me imagino no debe haber tenido pies ni cabeza (yo me he sentado alguna vez con Poggi, sabiendo que está rayadazo, por el simple placer de divertirme un rato con sus excentricidades, pero no se me ocurre creerle nada de lo que dice ni mucho menos hacerle caso) le confesó (a Poggi) que le gustaría aparecer en la TV. Poggi le respondió que no esperara, que de hecho lo iba a llevar a la TV a hacer un casting. Finalmente, lo presentó en canal 9 (me imagino que debe hacer sido allí porque es el canal de Magaly) como el hijo no reconocido de Jaime Bayly y bueno, la historia que ya sabemos: le cambió el nombre, la edad ¡y hasta la paternidad! (Lástima que no tengo el video, prometo ponerlo apenas se publique en Youtube)

Si bien el chico se disculpó con Jaime por la travesura y el mal rato que le debe haber hecho pasar, no pude evitar pensar:

- Que el pata este debe haber estado demasiado desesperado para atreverse a salir en TV a decir lo que dijo: es finalmente un acto de difamación y atentado contra una persona respetable. Aunque bueno, Bayly al parecer tomó todo como una broma, una simple travesura y no a mal.
No pude evitar sentir pena por esta persona que además parecía estar mal de la cabeza, ser medio retrasado, sobreprotegido por los padres, no sé. Tal vez demasiado cojudo (o más bien desesperado) para hacerle caso a Poggi.

- Que me llegan totalmente al pincho las personas que dicen llamarse periodistas pero que lo que hacen es manchar la cara de los periodistas decentes. Personas nada serias que lanzan una cosa tan delicada como esta (todos sabemos que la paternidad no reconocida es un problema serio de este país) sin investigar lo mínimo indispensable la verdad del asunto. Gente que solo piensa con la billetera, que no le importa a quién caga (¡O sea, si vas a cagar a alguien que sea con un mínimo de fundamento y que se lo merezca pues!) solo importa el rating. Hasta el culo.

Hoy en la mañana leo el blog de Fernando Obregón Rossi. Postula que este asunto es un psicosocial para tapar las cagadas del gobierno hasta el momento. Este fin de semana se intensificaron las huelgas de cocaleros y mineros y prometen ponerse realmente calientes. por otro lado está la congresista Conchaya: una pendeja, se le debería caer la cara de vergüenza.

En fin, este post es más que nada mis impresiones al programa de ayer de Bayly. Creo que nadie se merece ser blanco de la prensa amarilla. Finalmente, la vida privada, incluso la de un personaje público, es roche de la persona en cuestión, salvo que el asunto privado influya y perjudique su labor pública, no sé si me dejo entender. Me parece que Jaime Bayly es una persona respetable, y, es más, si todos fuéramos un poco más como él este país sería un lugar mejor, más sincero y definitivamente más divertido. Desde acá le mando un saludo.

06 abril 2007

Mi primer concierto Unplugged

Tenía 16 años y se me ha quedado grabado en la memoria. Fue el domingo 18 de agosto del 2002, un día antes de empezar clases en la Universidad Católica.

Días antes, unos amigos me habían pedido que tocara el bajo en su banda para un evento que iba a haber cerca de su casa. Tocaban punk, de hecho, covers de 6 voltios e Inyectores, música que para la época escuchaba bastante (sí, tuve mi época punkeke). Durante una semana estuvimos ensayando en casa de uno de ellos, era la primera vez que veía una batería en vivo y en directo, y además podía tocarla: yo estaba alucinado. Tenían todo lo básico para armar una banda, nos pasábamos el día los tres, tocando en la casa, chupando chelas y viendo tele, realmente fueron mi primera banda "en serio".

Entre las canciones que ensayábamos estaban la popular Wirito, Atahualpa, Nube Triste y hasta la canción del Chavo del 8, por si nos pedían otra. Llegamos a un punto que prácticamente podíamos tocar las canciones con los ojos vendados.

En fin, llegó el domingo. ¡Oh sorpresa! Era UNA GIMKANA DE LA PARROQUIA DEL BARRIO. Una banda tocó antes que nosotros: Pop Rock en español, o sea, covers de Enanitos Verdes, Pedro Suarez Vertis, Los Prisioneros, etc... El lugar estaba lleno de tías cucufatas y sus hijitos modelo (los "chicos problema" se habían quedado en casa, seguramente aburridos de tener que ir a hacerse los cojudos). Pero ya habíamos ensayado durante toda la semana y nada evitó que subamos nomás, y como se dice "a la de Dios". Dato curioso, el guitarrista de la banda tenía un polo de Bad Religion con una cruz tachada.

Habremos llegado a tocar unas cuatro canciones y media, pero lo que me gustó fue que desde las casas que rodeaban el parque donde estábamos tocando, un montón de chiquillos salieron a escucharnos tocar. Algunos, incluso, empezaron a poguear (para los que no entienden, empujarse entre ellos al ritmo de la música).

"Ese wirito que te robaste, te lo fumaste y te estoneaste" (...) "Trataré de reformarte, chibolo conchatumadre ya te cagaste". (Wirito - 6 Voltios)

"Me largo y no me importa tu vida, me llega al pincho, estaré lejos de aquí"... (Lejos - 6 Voltios) Tras ese primer coro nuestros instrumentos dejaron de sonar.

Nos habían desconectado.


Sin embargo nos decidimos a terminar de tocar la canción y cantar el coro los tres a garganta pelada y señalando a la señora que controlaba el sonido.

Lo siguiente que pasó fue aún más divertido. Una señora horrorizada se subió al escenario en el último coro y trató de empujarnos fuera. Luego se subió un hombre, seguido de un negro de (no miento) metro noventa más o menos. Casi literalmente, nos botaron a patadas de ahí.

Fue tal vez el más significativo acto de rebeldía de mi adolescencia, porque no era contra mis viejos (con los cuales nunca fui realmente rebelde), o en todo caso contra mi familia. Era un acto abierto de rebeldía contra una parte del sistema mismo. La primera vez que subía a un escenario terminó siendo literalmente un buen "unplugged".

05 marzo 2007

Máncora


EL PUEBLO
de Máncora está ubicado en la Panamericana Norte, que sirve, de hecho, de avenida principal y de puerta de entrada a los que llegan desde el sur. El viaje desde Lima toma 2 horas en avión; 16, en Oltursa; 18, en Bus Camión; 20, en auto particular, contando las paradas para comer, suponiendo que se va con una o más personas para repartirse horas de manejo y que no se tiene niños pequeños que quieran bajarse a mear cada media hora; 2 días, si te vas con la familia, lo que implica estress y repentinas paradas porque tu hijo de 9 años le pegó a su hermanito de 7 y éste se puso a llorar, una parada en alguna ciudad para dormir porque tu mujer está cansada (y tú también) y quiere hacer cuentas; luego puede variar según otro medio de transporte que se use.

"Yo llegué en un camión que traía papas", me contaba un hippie del paseo de los artesanos, "me trajo desde Trujillo, pero vengo de Arica, me he demorado 2 semanas y media porque he parado algunos días en otras ciudades para vender mi artesanía y poder comer".

Los "artesanos" pueden ser vistos como nómades que viajan de ciudad en ciudad vendiendo todo tipo de collares, aretes, pulseras, anillos y adornos. Son, me imagino, como los gitanos, pero en un contexto postmoderno. Sucede que Máncora es conocida en sudamérica como el pueblo más "roots" y hippie del subcontiente. Por eso, no solo hay piuranos, sino ecuatorianos, argentinos, chilenos y brasileros; como también uno se puede encontrar, en menor medida, franceses, ingleses, estadounidenses y alemanes. Podríamos hablar de la Nueva York de los hippies en Perú.

Los surfers son la segunda especie con más población de la fauna mancorina, se encuentran en la costa y son vistos más facilmente dentro del agua realizando una danza con las olas. Pueden ser divididos en dos sub-especies: los "locales" y los "turistas".

Los primeros suelen dedicarse a copar la mayor cantidad posible de olas. Lo logran gracias a dos factores: el primero es gracias a su mejor conocimiento de las olas del lugar; el segundo, a su capacidad innata de alejar lo más posible al turista, ya sea a través de la intimidación o la agresión directa. Los turistas que se aventuran el el mar deben lidiar con los surfers locales y aprender a correr en esas playas. Es el precio de correr en una ola perfecta y en una playa hermosa.













La playa en sí no difiere mucho de las de Lima, como se observa en la foto, de hecho, la parte de la playa del pueblo se parece mucho al Silencio o a Punta Hermosa. El mar tiene la particularidad especial de recibir a las corrientes de Humboldt y del Niño todo el año, lo cual le da una temperatura cálida y el clima particular de esa zona del Perú. Los fines de semana, Máncora se llena de ecuatorianos que bajan de la fontera a aprovechar el clima y las playas, la carretera se llena de autos con placa ecuatoriana y la noche se torna interminable pues vienen a armar la gran juerga.

Cae la noche, el sol se esconde, pero no hacia el horizonte, sino hacia la derecha. Es que Máncora se encuentra mirando hacia el norte, en una curva que hace nuestro país poco antes de llegar a Tacna. Se activan los centros de diversión nocturna que ofrecen, al buen estilo de la calle de las pizzas, música, tragos, chicas y baile. En la playa, se prenden las fogatas, hay danzas con fuego (y pasada de sombrero) y fiestas en la arena que terminan cuando el sol vuelve y comienza la faena nuevamente: los surfers a las olas, los hippies a dormir la mona jusnto al mar para volver a sus puestos a las 11.

Todo esto nos remite a un pueblo con una personalidad muy peculiar, relajado y hospitalario. Son sus playas, su gente de todo el mundo, que lo hacen un "pueblo cosmopolita", sus olas, especiales para correrlas en tabla o en pechito, o su mar que no solo es ideal para los bañistas, sino que alberga a miles de especies marinas. Máncora es un lugar donde todo eso se combina con el buen humor y la hospitalidad de los peruanos. No por nada es conocida como la playa más hippie y roots de sudamérica.


23 febrero 2007

Sin titulo

Caminaba con mi hermano por la playa, hablando de huevadas, cuando dos perros labradores, uno negro y otro blanco, nos empezaron a seguir.

Mi hermano dijo entonces: "Míra, esos dos perros son de la misma raza, pero uno es blanco y el otro es negro. No entiendo entonces por qué dicen que entre los humanos hay razas, si dos perros de la misma raza pueden ser de diferentes colores."

"Esto tengo que escribirlo", me dije a mí mismo.

18 diciembre 2006

Acerca de la hora del pucho

La hora del pucho es una anecdota real, me la contó mi papá la noche anterior a las Bodas de Oro de mis abuelos en Totoritas. Esa noche, junto con mis primos, nos quedamos tomando vino hasta las 4 de la mañana en la terraza de la casa, mientras componíamos una canción para los abuelos. Así, pasó que los cigarros, que no son eternos, se acabaron. Eran las 3 de la mañana, más o menos, y no había tienda, bodega, nada abierto! Por lo tanto empezamos a fumarnos lo que quedaba de las colillas. Así nos enteramos de lo que era "La hora del pucho"


La hora del pucho es precisamente el momento en que se acaban los cigarros y uno recurre a las colillas. El nombre se lo atribuyó a mi abuelo Pepe Amézaga, que en sus años mozos solía quedarse hasta altas horas de la madrugada tocando la guitarra con sus amigos, y cuando los cigarros se acababan era el momento de recoger y acabarse los puchos del cenicero.


No recuerdo las palabras de la canción que le escribimos, salvo por el inicio... "Miraflores del 55, Pez Hermoso reemplazaba corbatas por correas..." Lo que recuerdo claramente fue esa noche de guitarras y vinos, y puchos, y primos, y playa...

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